Viernes, 13 Octubre 2017 18:10

Los símbolos de la isla de la juventud

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La Asamblea Municipal del Poder Popular de la Isla de la Juventud ratificó como símbolo de la localidad el escudo pinero, oficializado como escudo del Municipio el 7 de marzo de 1933. Aprobó, además, como nuevo símbolo, y el de mayor rango, el barco “El Pinero”. Los referidos a la naturaleza local también fueron distinguidos por dicho órgano de gobierno.

El barco “El Pinero”

Barco PineroBarco “El Pinero” en el río Las Casas, principal vía fluvial y puerto pinero. Está localizado en un emplazamiento en tierra, a orillas del río las Casas, muy cerca de su muelle tradicional, en la calle 33 (Capitán Lawton) entre 26 (Bruno Hernández) y 28 (Comandante Sardiñas), en Nueva Gerona. Este vapor fue construido en Filadelfia, Estados Unidos, en el año 1901. Su llegada a la Isla de Pinos se produjo el 6 de abril de 1927, adquirido por la Isle of Pines Steamship Company (IPSSCo.) o Compañía de Vapores de Isla de Pinos. La embarcación original tenía 51 metros de eslora y 9 de manga, un peso de 387 toneladas netas y 497 totales.

Desarrollaba una velocidad de 8 nudos aproximadamente. La travesía entre Batabanó e Isla de Pinos la cubría en 8 horas. La capacidad de pasajeros era de 160, aunque en ocasiones transportó más de 200 personas. La tripulación oscilaba entre 15 y 20 marineros. Fue utilizado también para el traslado de prisioneros y carga general.

Fidel y El PineroEl costo de esta nave fue de 150 000 pesos. La importancia histórica de esta embarcación se relaciona con ser una evidencia material de la transportación marítima tradicional de cabotaje de la localidad, en la transportación de pasajeros, también de presos con destino al Presidio Modelo y luego Reclusorio Nacional para Varones, así como de Fidel Castro y demás moncadistas liberados, en la noche del 15 de mayo de 1955, entre los cuales se encontraba el pinero Jesús Montané Oropesa.En la travesía hacia la Habana, Fidel y sus compañeros celebran una reunión donde se propone denominar al movimiento, Movimiento revolucionario 26 de julio (MR-26 de julio), que fue aprobado definitivamente en la reunión realizada días después en una casa sita en La Habana, en la calle Factoría 105.

 

Pinero en la ActualidadFidel Castro ocupó el camarote No 18 durante ese viaje. El 15 de mayo de 1955 Fidel Castro y demás asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, se trasladaron hacia La Habana en el barco “El Pinero”. Plaza “El Pinero” en Nueva Gerona.

 

 


Escudo PineroEl escudo pinero, como el cubano, tiene forma de adarga ojival suiza. Los dos extremos superiores del único cuartel que lo conforma, están cortados. Sobresale en el centro, en primer plano, la representación de un pino criollo cuyas ramas llegan al borde superior. Al fondo del mencionado cuartel se encuentran tres colinas, y detrás de ellas la mitad del disco solar con varios haces de luz, que abarcan casi la mitad del símbolo local. Una rama de encina y otra de laurel, cuyas puntas se entrecruzan en la parte inferior externa, orlan por la derecha e izquierda respectivamente, la silueta del escudo. La cúspide está rematada por una estrella blanca de cinco puntas.

Al igual que en el escudo nacional, se utilizan elementos del paisaje natural que destacan la cubanía del territorio; el verdor de los campos y el azul limpio del cielo de la patria. Las ramas de encina y laurel entrecruzadas expresan iguales símbolos que en el escudo nacional, mientras que la estrella, la independencia e integridad del país. De gran importancia es la pregnancia de un pino criollo considerado el árbol local en representación del medio natural pinero, con su forma erecta y gallarda, similar a la palma real en el escudo de la nación cubana. Estos recursos expresivos, de identificación con los de la nación, propician los sentimientos de amor a Cuba, y la aceptación plena de su soberanía sobre Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud.


 

Los símbolos naturales de la localidad:

 

El amor a la patria comprende el amor a su naturaleza. En el proceso de formación de la nacionalidad cubana, a través de su naciente literatura, se expresaban tempranamente las bondades y bellezas de su naturaleza; frutas, paisajes, el canto de sus aves y su colorido peculiar, fueron temas muy recurrentes en aquellos primeros literatos, historiadores y particularmente los poetas. Todas hacen distinguir este medio geográfico singular y diferente al de España o África, del cual se apropiaron aquellos hombres que ascienden de los que llegaron y se vieron involucrados en un proceso de transculturación, el etnos cubano[1].

 

“todo cambio de cultura, o como diremos desde ahora en adelante, toda transculturación, es un proceso en el cual siempre se da algo a cambio de lo que se recibe…, un proceso en el cual ambas partes de la ecuación resultan modificadas”[2].

 

Lo anterior explica cómo distinguieron y veneraron los símbolos de la naturaleza y de esa forma transitaron a la identidad nacional desde el fomento de sentimientos de amor, respeto y disposición de protegerla como patrimonio social, y fuente de vida y sustento familiar cuestión que ha sido base de la cultura de la nación cubana y de toda tierra donde el hombre se asienta para hacer vida y comunidad. Esta naturaleza, cuyas bondades fueron enseñadas a los negros cimarrones por los restos de la dispersada comunidad aborigen autóctona y que ellos trasmiten a sus descendientes, es la que sirvió de abrigo, de campo de batalla, además de proporcionar el alimento necesario a los patriotas cubanos en las diferentes etapas de las luchas por la independencia; a mambises y rebeldes.

 

La memoria histórica comprende acontecimientos históricos y de la vida cotidiana, personalidades, elementos de la cultura material e inmaterial del hombre y de su entorno natural asociados a momentos significativos de la historia de una nación, que se preservan de modo documental o a través de la tradición oral. Incluye el contexto familiar, individual y local. Se presenta como síntesis de los rasgos esenciales que confirman y fortalecen la identidad cultural y propicia la formación y desarrollo de sentimientos de respeto y conservación hacia los mismos, hasta su conversión en convicciones que sirven de soporte a las tradiciones culturales de todo tipo.

 

Uno de los elementos más importantes en la conservación y trasmisión de la memoria histórica de un pueblo es su tradición oral. A través de ella la sociedad pinera ha distinguido un conjunto de elementos de la naturaleza, hasta otorgarles, a través de su práctica cotidiana, un simbolismo particular. Así el pino criollo aparece asociado al nombre que por más tiempo identificó al territorio insular, a la vez que estuvo presente en su primera comunidad estable de habitantes, y evoluciona en un proceso único hacia la sociedad criolla y desde esta a la cubana. No es difícil comprender por qué no se resiste la población actual a abandonar el gentilicio pinero que los identifica como una individualidad en el contexto nacional.

 

La cotorra, otro representante de su naturaleza, ha transcendido socialmente por la extraordinaria abundancia de esta ave que hizo a muchos históricamente llamarla Isla de las cotorras. De igual manera se ha manifestado el apelativo Isla de las toronjas, por asociación con las grandes plantaciones de estas frutas. Asociadas a estas, la flor de azahar también cobra un singular simbolismo.

 

En el entorno natural de la Isla sobresalen, además, otros representantes de la flora y fauna como la palma barrigona, el hicaco, el peralejo, la jutía, el puerco jíbaro, el mármol, las aguas minero-medicinales, el caolín, etc., que la distinguieron con singularidad y a la vez la unen a la naturaleza de la patria cubana así como está unida a la geología.


[1] - Domínguez Lourdes y Alexis Rives: Historia de Cuba. La Colonia…” pág. 6 señalan: “El etnos o comunidad étnica es un organismo que ocupa un territorio, le corresponde una comunidad de lengua, rasgos comunes de cultura y modo de vida, comunidad de religión o creencias y unidad social o cruce de componentes determinantes de una combinación que rebasa los elementos que antes se distinguían. Estos aspectos deben ser considerados objetivamente de acuerdo con las circunstancias, pues el surgimiento del etnos y de su autoconciencia no se integran en la aglomeración de sus aspectos componentes…”

 

[2] - Domínguez Lourdes y Alexis Rives:” Aproximación al estudio del contacto…”; en Revista Larabida, no.5, marzo 1989, pág. 73. Se apoyan en Ortiz, Fernando: Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar (1940).


PinoEl pino es el árbol local. En 1897 el rey de España ordenó una exploración a la entonces Isla de Pinos para conocer su posible utilización.

Históricamente, los grandes pinares de la localidad, sobre todo los existentes en la región septentrional y en extensas áreas del interior, la han identificado. De las cuatro especies silvestres de pinos existentes en Cuba, dos de ellas son propias de la Isla y de la provincia de Pinar del Río: Pinus tropicalis morelet, denominado comúnmente pino hembra, blanco o criollo y el Pinus caribea morelet, conocido popularmente como pino macho, amarillo o criollo, en ambos territorios de la nación cubana[1].

El uso de la madera del pino desde la época colonial, así como la extracción de su resina para la obtención de diversos productos como alquitrán y trementina, fueron la base de los primeros intentos de industrialización, a pesar de que Juan Tomás Roig y Mesa señalara en sus estudios de que esta no era una práctica que se acostumbraba en Cuba.

 

El pino hembra, blanco o criollo, es el más abundante de los dos en la flora cubana, crece en las sabanas arenosas y en las colinas silíceas. Sus hojas están agrupadas de dos en dos, son más largas y menos aromáticas que en el pino macho. La madera es también más lisa, blanda y contiene menos tea[2], la cáscara es más gruesa y oscura. Florece en el mes de febrero. Los conos son subterminales y erguidos, y las hojas (o agujas) tienen una longitud de 20 a 30 centímetros. Presenta de manera general una forma más simétrica y menos ramificada.

 

El pino macho, amarillo o criollo es más frecuente en las lomas y colinas silíceas; se distingue por la agrupación de sus hojas de tres en tres, y a la vez son más cortas, de verde más oscuro y aromático que el pino hembra. Este árbol es más ramificado y     tortuoso (con menos simetría) y los conos son más pequeños.

 

A pesar de ser su madera de menor calidad que la importada, se utiliza con provecho en los mismos usos que el pino europeo y americano.  En la actualidad se rescata este recurso económico tradicional mediante un conjunto de acciones de reforestación. Con un adecuado manejo de esta política se podrá rescatar el típico pinar pinero compuesto por palmas barrigonas, peralejos, hicacos y donde reina el pino criollo. Este árbol fue dibujado como elemento principal, junto a la estrella blanca de cinco puntas, en el escudo de la Isla. La característica de su tronco recto, facilita el establecimiento del mismo simbolismo que la palma real, también ampliamente representada en la flora local, pues además de su predominio histórico en el paisaje pinero, ha sido el árbol de más utilidad en el tiempo, en el orden económico.


[1]- Roig y Mesa, Juan Tomás: Diccionario Botánico de Nombres Vulgares Cubanos. Tomo (LL-2)

 

[2] - Astilla de madera muy resinosa que, encendida, alumbra de manera muy intensa.


CotorraLa cotorra (ave local)

Las aves constituyen uno de los grupos de vertebrados que han alcanzado un alto desarrollo en el reino animal; abarcan más de 8 600 especies, de las que 380 han sido registradas en Cuba y de ellas 21 son endémicas. Para la Isla el endemismo alcanza el número de 8.

 

La cotorra (amazona leucocephala leucocephala) es considerada una subespecie cubana, endémica. Ella es tan nuestra como la palma real. Los aborígenes la llamaron con la voz caica, paraca o higuaca. En las provincias orientales, aún se le denomina loro o perico en la actualidad.

 

Esta ave, después de escoger pareja fecunda, se une de por vida, lo cual apunta un simbolismo de fidelidad. Por su colorido, donde predominan el verde, rojo, azul y blanco de su plumaje, se le asocia con el verdor de los campos cubanos y pineros y la bandera de la estrella solitaria. La forma del pico, así como la costumbre de abordar los nidos abandonados en los troncos de palmas u otros árboles la emparentan con el tocoloro o tocororo, que es el ave nacional. Entre otras características, también se aprecian en esta ave cubana, su fácil domesticación y su aptitud para imitar la voz humana y otros sonidos; su inteligencia y gracia como el conocido “dar el piojito”, y su identificación afectiva con determinadas personas, gozando de una gran popularidad. Es por ello víctima de la captura furtiva con fines lucrativos pues su posesión en cautiverio y comercialización está prohibida por la Ley. La época de fertilidad de esta ave comienza en el mes de abril y culmina en julio, incluyendo la cría de su descendencia. Pone de 3 a 4 huevos en el fondo del hueco del árbol escogido, sin hacer nido alguno. En la Isla de Cuba se pueden encontrar con cierta frecuencia en la ciénaga de Zapata y de manera muy escasa en las provincias habaneras y la región montañosa oriental.

 

En la etapa neocolonial, uno de los recursos naturales más valiosos de la Isla, las ricas aguas minero-medicinales dedicadas al consumo humano, fueron prestigiadas mundialmente con el sello “agua la Cotorra”. El más conocido de sus manantiales es identificado hasta la actualidad con igual nombre; también una importante edición periódica a comienzos del siglo XX, llevó el nombre de semanario “La Cotorra”.

 

Una adecuada educación en el cuidado y preservación de esta representante de la naturaleza y de su hábitat, forma parte de una cultura ecológica y sentimientos de amor y respeto por la naturaleza de la patria.  En la actualidad en la Isla se observa una recuperación paulatina de esta subespecie, apreciada por el acercamiento de muchos de sus representantes a la región septentrional del territorio, sobre todo en bandadas con su característica bullicio. Esta situación es resultado del esfuerzo de hombres anónimos, así como de instituciones estatales, quienes han contribuido al rescate de su hábitat, siendo un ejemplo de ello el área protegida “Los Indios” y la aplicación de leyes para impedir su depredación.


FlorReproducción a relieve de la flor de azahar en el paseo José Martí, en Nueva Gerona.

 

Una de las prácticas económicas más importantes del territorio, fundamentalmente desde comienzos del siglo XX, fue el cultivo de la toronja, que cobra mayores proporciones en la etapa de la Revolución en el poder, hasta convertirse en el más importante rubro del desarrollo agropecuario hasta mediados de la década del 90.

 

 

ToronjaAsociada a dichas plantaciones se encuentra la flor de azahar, que es la de los cítricos en general, y que ofrece su sello a la pineridad, pues ha perfumado con su aroma, desde comienzos de siglo, los campos y caminos de la Isla con su agradable fragancia.

 

Un árbol de cítrico adulto puede proporcionar entre 50 000 a 100 000 flores, aunque todas no son viables para la fecundación del fruto. Son de color blanco y portadoras de una miel natural de alta calidad que es recolectada por las abejas, con una utilidad económica importante por los múltiples usos de su estado natural, así como en subproductos. De dicha flor se extrae la esencia de azahar; por cada mil quilos se obtienen ocho o diez gramos de un árbol. El proceso de extracción se realiza a través de la destilación. Es un proceso muy costoso pero a la vez remunerativo.  Por su color blanco, la manera en que se presenta en los árboles- varias en un mismo tallo-, la flor de azahar también tiene puntos de contacto con la nacional, incorporándose al simbolismo que ella encierra de pureza, paz y libertad, así como la premisa de que en la unión está la fuerza de la patria.

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Equipo de Producción Provincial

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